No molestar

Conseguir cada tres o cuatro suspiros que las fantasías no revienten mi pecho al explotar de ganas. Querer tu boca primero. Después, que no quede nada de tu cuerpo fuera del mío. Ansiar tus manos sujetando fuerte mi cintura contra ti. Para después subir resbalando por mis costados. Una leve caricia sobre mis pechos. Deslizar los dedos sobre el cuello. Atrapar mi cara entre ellos. Fusionar tus labios sobre los míos.

Ya está.

Qué se pare el mundo.

El cartel de “no molestar” en la puerta del pasado.

Qué delicia de presente junto a ti…

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