Llueves…

Llueves.
Caen gotas sobre mi cuerpo desnudo tirado en la cama.
Mis ojos clavados en el techo, descubren que no hay grietas por dónde pueda entrar ese sudor.
Siguen cayendo gotas que producen que tiriten mis ganas.
Las noto en mi pecho y ahora bajando por mi abdomen.
Las siento en los instintos que van a devorar tu calma.
Llegan junto a tu saliva explorando mi sexo.
Con mucha suavidad tiro de tu pelo mientras bajo la mirada hasta cruzarse con la tuya.
-Me llueves, gatita -te digo soltando el pelo.
Y vuelvo a sentir esas gotas traspasando tus poros mezcladas con tu saliva.
-Me llueves…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *